No busques la magia, ella te encontrará a ti. No trates de provocar acontecimientos. No busques experiencias. No persigas conseguir algo con todas tus fuerzas, tienes que dejar siempre un huequito para la magia.

Eso que viene sin avisar y te pilla siempre desprevenido. La magia descoloca, provoca que pierdas el control de las situaciones, las palabras y los actos.

La magia flota delante de ti y te hace flotar a ti con ella. No sabes lo que es hasta que la sientes, y te das cuenta de que lo llevas buscando desde hace mucho tiempo no es la magia, sino lo que la ha traido.