Me pregunto porqué las cosas pasan como pasan, porqué lo que tanto deseamos acaba siendo, pero de otra manera. No creo en el destino, cada uno se forja el suyo, que no es destino, sino su propia vida.

Cada paso, cada pensamiento, vivencia, cada vez que somos nosotros, vivimos,nadie lo hace por nosotros, ni seguimos un camino marcado de antemano. Por eso no merece la pena lamentarse por lo que nos pasa: somos nosotros los únicos responsables de los que nos ocurra, y culpar a otros, a Dios?, al destino. No es sino aceptar nuestra propia responsabilidad.

Vale la pena preguntarse, entonces, ¿quién vive por nosotros? Si realmente vivimos debemos hacerlo tomando las riendas de nuestra existencia; y aceptando lo que viene como viene.

No sive de anda preocuparse por lo que fue y ya no podemos cambiar. Pensemos siempre en el paso siguiente que vamos a dar, y, sobre todo, en los que daremos nosotros. Sin dioses. Sin destinos.

Se lo dedico a mi niña. Gracias.