Lo apunto todo. No es porque tenga mala memoria. Creo que por ese afán mío de recordar, de ser capaz de revivir todos y cada uno de los momentos de mi vida. Me aterra pensar que no recordaré algo que me ha gustado vivir, me da miedo no acordarme de personas, sitios, frases, historias, momentos, cosas que dije y cosas que callé, sentimientos, pensamientos que pasaron por mi mente, pequeños detalles en los que se posaron mis ojos. Me da miedo olvidarme de lo que me gustaría recordar.
Las fotos son un salida para mi (histeria y) obsesión memorística, pero las fotos son sólo pedazos de eso que desearía que no se borrara nunca de mi memoria. Segundos de algo mucho mayor, un grano de arena de una playa. Aunque debo reconocerlo, saco muchas, muchas fotos. Y las saco de las cosas más nimias, esas que pasan desapercibidas, pero que sirven de esqueleto para que mis recuerdos tomen forma dentro de mi cabeza.
Hoy empieza una nueva semana, y se me ha acabado "la libreta de las pequeñas cosas". Esa en la que garabateo, pinto, tomo notas de cosas que se me ocurren; esa que saco corriendo corriendo del bolso para apuntar la conversación que tienen dos niñas de uniforme delante de mí en el tren; esa que está escrita en arco iris (no me importa utilizar bolis o lápices de colores); la que duerme en cualquier esquina de mi casa, creo que la he perdido, pero siempre aparece; esa a la que tengo un cariño especial porque me la regalo una persona especial en día más especial todavía; esa que hoy se acaba. La mía.
Y tengo delante de mí 80 hojas para lo que quiera, aunque son menos: me puesto a contarlas y me han salido 79_ y eso que las he contado dos veces. Y puedo asegurar que nadie ha podido arrancar ninguna, el plástico de embalaje que he quitado esta mañana es la prueba de ello. Una página menos para mí, cosas de la producción en cadena...
Pero estoy contenta, estreno libreta, y tengo muchas cosas que contar.

Me confieso...yo también tengo una.
Besitos de mil colores
Yo no sólo tengo una, tengo varias... Y me encanta pintar las hojas de mi vida de todos los colores. Es divertido descifrar después los estados de ánimo.
Yo uso la cabeza, y de vez en cuando, el Holofonor.
Fuerza y honor.
La cabeza está bien, si no creyera por momentos que tengo memoria de pez o que padezco una rara enfermedad de esas como el de la película de Memento. Así que yo anoto, que es una buena manera de que no se te quite el callo ese tan feo que se nos queda a los estudiantes_ y que a mi aún me dura...
(me tendré que acabar inventando una firma porque creo que estoy hasta las narices de no saber cómo acabar mis comentarios...)
Saludos (aggghhhh...)
Eres una vaquera, no necesitas frase de despedidas, pues tú siempre vuelves victoriosa de donde sea.
Fuerza y honor.