Soluble
Hoy soy como los granitos del café. Me siento como si estuviera dentro de un tarro del que no puedo salir si no me sacan. Y el tarro es de cristal, y puedo ver el exterior. Puedo ver cómo disfrutan los demás. Y yo, encerrada y minúscula, lo miro todo con los ojos abiertos, lo miro todo con envidia y resignación.
Los granitos de café que están a mi alrededor también miran, y suspiran. Y yo no soy distinta. Me pierdo entre ellos. Me confundo con la masa informe de granitos que están dentro del bote. A veces me hundo, y otras lucho por salir, pero la mayoría de las veces me basta con poder estar cerca del cristal, para poder mirar y seguir envidiando a los granitos de café que sobrevuelan la mesa sobre una cuchara. Ellos son libres, tienen lo que desean. Serán usados para lo que fueron concebidos. Acabarán disueltos en la leche. La colorearán. La dotarán de vida, de algo de lo que antes carecía.
Hoy me siento como un granito de café soluble. Encerrada en mi bote de cristal. Mirando triste y resignada las escenas felices en el exterior. Giro la cabeza y a mi alrededor veo más granitos como yo. Todos nos miramos, y volvemos la vista hacia fuera. Todos queremos salir de nuestro pequeño tarro de cristal. Pero no podemos. Sólo podemos aspirar a estar arriba. Sólo podemos aspirar...
Soy un granito de café. Pequeña. Insignificante. Que quiere salir de su tarro. Que quiere dejar de mirar escenas felices. Dejar de verlo todo desde fuera. Que quiere participar en ellas. Me gustaría colorear un desayuno. Agitarme con las olas contenidas dentro de una taza. Sentirme deshacer. Perderme dentro. Feliz. sonriente.
Pero sé que, de momento, me toca mirar. Pegar mi nariz al cristal. Ver como el vaho lo empaña. Y esperar a que se abra el tarro de cristal en el que hoy me siento encerrada. Como un minúsculo granito de café...




Alberto dijo
Es posible que seas un granito de café pero no insignificante. ¿Qué sería de mi si al levantarme cada mañana no contara con granitos de café como tú?
Besos
Alberto
1 Marzo 2007 | 05:53 PM