A instancias de Alberto , que me nominó para confesar mis manías, he rebuscado en mi interior y me han salido estas seis. Así que, me confieso maniática.

1. Ir siempre la primera. No importa si conozco el camino o si sé a donde vamos, yo encabezo la marcha con paso decidido. Una mala costumbre si tenemos en cuenta que mi sentido de la orientación es peor que malo.

2. Usar calcetines de colores. Me encantan los calcetines, tengo muchísimos y la mayoría de rayas. De esos que te obligan a mirar cuando asoman por el zapato. No hay una razón lógica, sólo sé que me gustan los calcetines de rayas de colores.

3. Leer todo dos veces. Tengo la teoría de que la primera impresión es emocional, así que necesito tener un segundo punto de vista más racional para sacar buenas conclusiones. Lo leo, veo, pruebo todo dos veces...

4. Usar colores para todo. Siempre he escrito con bolígrafos y rotuladores de colores. Creo que me alegran por dentro. Puedo ir elegentemente vestida, de un negro impecable, pero siempre llevo algo de colores, aunque no se vea. Me parece que así mantengo el punto rebelde que creo que tengo.

5. Llenar siempre las tazas hasta el borde. No importa el tamaño de la taza mi de lo que lo llene, agua, leche, café. Siempre hasta arriba. Para luego tenerque dar un peqño sorbito antes de poder coger la taza para beber.

6. Tocar la cara de la gente. Me encanta mostrar mi cariño de esa manera a la gente que quiero. Como hacen los ciegos. Si paso los dedos por la cara de la gente es como si la tocara por dentro. Parece que me quedo con algo suyo. Es una de las mejores formas para conocer a fondo a la gente