Nadie me enseñó. Nadie me dio un manual de estilo. Nadie me dijo esto sí y esto no. Nadie me dio clases. No tuve maestros, ni fui una aprendiz. No fui discípula, ni alumna, ni pupila. No tuve tutores. Nadie me dijo cómo había que hacerlo. Nadie resolvió mis dudas. No había nadie a quien preguntar. Es siempre un libro sin título y sin historia, pero que todos nos morimos por leer. Tampoco nadie me enseñó a leer ni a interpretar. Sólo lo hice. Forma parte del juego.
Nadie nace sabiendo, pero todos nacemos con instinto. Y eso cuenta más que maestros, aprendices, manuales y respuestas...

Eres sabia, vaquera, muy sabia, me gusta lo holístaca que eres ;P
Fuerza y honor.
Hasta el mejor profesor está condicionado por algo, sin embargo el instinto es tuyo y para tí. No es fácil hacer una defensa del instinto.Eso lo saben los que tienen. ¿verdad?
Besos desde Granada
Alberto
Tengo el instinto suficiente para llegar hasta ti, tienes un blog interesante. Saludos.
Gracias. A todos por los comentarios, siempre se agradecen.
Y un nuevo interlocutor, bienvenido.
Besos de colores.