Viernes de recarga
Necesitaba una noche como la de ayer. Una noche de cerveza, risas, bocatas apoyada en la barra y amigos. Una de esas noches que no planeas pero que salen. Y salen bien. Necesitaba una noche como la de ayer.
Después de una semana para olvidar y, sobre todo, después de haber decido calarme bien el sombrero de vaquera y subirme de nuevo a mi caballo dispuesta a comerme el mundo, necesitaba una buena sesión de viernes noche, algo macarra y cervecero. Quería pensar en otra cosa y, gracias a un plan inesperado, lo tuve.
No me importó pasar casi toda la noche en el mismo bar. Me gustó. Un bar de esos de toda la vida, donde los camareros son colegas y no fían, pero invitan. Sin tener que aguantar que te miren de arriba a abajo y no te nieguen la entrada. No tenía fuerzas más que para reir y recargar la pilas. Y fue lo que hice.
Hay veces que lo más simple, lo más común y lo clásico son el mejor remedio. Y en mi caso fue así. Quizás no sepa explicar bien las sensaciones de ayer, pero sí puedo notar los resultados. Esta mañana era yo, no ese despojo que llevaba siendo casi cinco días. Tengo ganas de todo. Tengo ánimo y quiero reirme. ¿Qué más puedo pedir?
Quizás no lo leas, pero es te post tiene el tag de dedicado por un besugo al que quiero mucho. Gracias pescaíto.





imagina dijo
Me alegro que recuperes las ganas de reir yque el ánimo lo tengas subido. Un abrazo.
10 Marzo 2007 | 09:32 PM