Una pregunta que no tiene respuesta. Una pregunta de esas que te escuecen por dentro, de las que te duelen y te hacen sentir demasiado mal para reaccionar. Y no es que no tenga respuesta porque carezca de ella, sino porque no soy capaz de encontrarla. Sólo puedo decir que no lo sé.

No pretendo justificarme porque no puedo. No pretendo excusarme porque tampoco puedo. No pretendo nada más que aspirar a poder arreglar todo el daño que he hecho. No queda más que esforzarse, pedir perdón e intentar remendar los girones de algo que fue. Y que lucharé porque siga siendo.