Lo bueno del sueño es que no te deja pensar. Se me cierran los ojos tecleando delante de la pantalla del ordenador, pero, al menos, no pienso. No tengo la cabeza dando vueltas. Hoy todo va a menos revoluciones, despacio, a cámara lenta. Estoy bajo mínimos. En números rojos.Nada a desaparecido, todo sigue ahí, sólo que hoy lo veo pasar.

Me vendría bien meter al mente en conserva, vaciar pensamientos en una papelera, sacarme toda mi ficción de encima. Sucumbo ante la Roma Imperialista. Aunque mucha pinta no tenga yo de ello. Pero dadme una espada y conquistaré todos los territorios más allá del Rubicón. Dadme un motivo y acabaré con todo. Ése es el espíritu romano. Y lo noto ardiendome en la venas...