Para meter la pata casi no hace falta tiempo, pero para poder arreglar las cosas, quizás sea necesario mucho más.
Estos días he escuchado muchas cosas con las que estoy de todo menos contenta. He vivido muchas situacions límite con las que tampoco me siento cómoda. Me he planteado muchas preguntas de las que no tengo clara la respuesta. Han pasado muchas, demasiadas, cosas en muy poco tiempo demasiado difíciles de asimilar.
Me siento confundida. Me dan por todos los flancos. Las críticas, los reporches, las excusas, las palabras me escuecen, los dardos caen en heridas que todavía no estaban cerradas del todo. Y no soy la vícitma, soy el verdugo. No soy la responsable. Soy la culpable.
Recapacito y no sé en qué momento de mi vida todo ésto se torció tanto. Cuando desvie mi camino. Y creo que debí saltarme las señales de 'stop', de 'cuidado', debí acelerar en las curvas peligrosas, tuve que pasar por alto los controles y las señales luminosas,... Debí de pasarme todo eso por alto, pero no lo recuerdo. Casi todos juzgan sabiendo parte o menos de la historia...
Que las cosas vuelvan a su cauce es únicamente cuestión de tiempo. Todo puede perderse en un minuto. Yo he perdido mucho, y me duele haberme dado cuenta demasiado tarde de todo lo que podía perder. Y perdí.
Pero todo esto me ha servido para pensar mucho. Para darme cuenta de varias cosas y para recapacitar sobre mi propia vida y mis actos. He hecho mi examen. Ahora me queda lo más difícil. Esperar para saber la nota...

Aprovecha al menos ese pequeño descanso que queda después del examen. Aunque es un magro consuelo, menos es nada.
Besos desde Granada
Alberto
No es más grande el que no cae, sino el que sabe levantarse.
Te lo dije..
Yo no soy quien para juzgarte, yo no soy perfecto ni santo. Tus errores son tuyas, así como tus decisiones. De mi no tendrás reproches, ni juicios, ni nada parecido. Disculpa. Ésta es mi parada. Me bajo aquí. Buen viaje.
Los humanos somos tan torpes que solo aprendemos a base de errores y a menudo es necesario cometerlos varias veces para escarmentar.
Mi mejor consejo: Ninguno porque al final ni soy quien para darlos y probablemente acabaras haciendo lo que te de la gana.
Aquí sólo hay un culpable, y no eres tú, soy yo.
Aguanta, sé fuerte.
Fuerza y honor.