El día de la marmota
Todas las mañanas son lo mismo. Despertador, ducha, desayuno demasiado
deprisa, tren, música, libro, semáforos y ascensores, café, ordenador,... Y yo. Yo todos los días.
Pasan y yo no me doy ni cuenta. Pasan tan rápido que no soy capaz de acordarme de una fecha concreta. Casi puedo decir que fue ese día, pero no lo puedo asegurar. Y ese casi es un todo. A veces bromeo con que tengo memoria de pez, pero no sé si realmente me he dejado algo grande por el camino y por eso no lo recuerdo. Tengo miedo de no acordarme de las cosas que me importan.
Puedo pensar que ayer fue diferente. O el día anterior. O el anterior. Pero
eso requiere llenar todos los días de pequeños detalles que para mí son
muy grandes y que pesan mucho. Y aún así quiero. Deseo recordar todos
los días por las cosas más pequeñas, por lo que dije, pensé o hice. Me gustaría llevarme algo de todos y cada uno de los días que estoy viva. Porque hoy no volverá a pasar.
Me he puesto reflexiva porque estoy demasiado melancólica. Y estoy
melancólica porque sí. Porque quiero estarlo y porque es lo que merezco.
Ayer dí un paso importante, y al contarlo ni siquiera estaba diferente. No
me sentía distinta. No me sentía, ni sentía, como creí que lo haría.
Probablemente sea uno de los pasos más importantes que haya dado hasta
la fecha. Lo sé porque me temblaba la mano mientras leía, al coger el
bolígrafo, al pensar en ello... Lo sé. Quizás debería. Pero, por eso,
¡no me siento distinta!








Alberto dijo
No sé cómo lo ves tú, pero yo desde lo poco te conozco te puedo decir que sí que lo notaste, si no, no estarías tan segura de haber hecho algo importante. A veces el subconsciente nos traiciona pero tú lo sabes.
Muchos besos y ánimos
Alberto
28 Marzo 2007 | 04:32 PM