Perdidamente yo
Me gusta conocer una ciudad. Madrid es muy grande y todos los sitios a los que me llevan son nuevos para mí. Y siempre descubro cosas nuevas. sobre todo porque es casi siempre todo nuevo.
Yo no soy de las de campo o de ciudades pequeñas. Y no me molesta reconocer que no me importa respirar humo, el ruido de los coches, las aglomeraciones, los semáforos, los coches,... En fin, que soy comopolita. Por eso me encanta Madrid, y cada vez más.
Este fin de semana he tenido la suerte de conocer cosas de esta ciudad que hasta hoara no conocía. He pisado calles por las que nunca antes había pasado. Y, debo admitir, que la mayoría de ellas ha sido por mi espantoso sentido de la horientación. Me pierdo irremediablemente. Me pierdo incluso en sitios dónde la gente nunca se pierde.
Como novata que soy, he cogido la costumbre de recurrir a Internet para imprimir planos de las zonas a donde voy, a ver si así me quedo con los nombres de las calles, las tiendas de la zona, las plazas, los kioskos o las farmacias, que siempre son buenas referencias. Pero creo que ni por esas. Por mucho que lleve el mapa, me sigo perdiendo todas las mañanas para llegar a las nuevas oficinas.
No sé si será que van a tener razón los que dicen eso de que las mujeres y la orientación son incompatibles, pero en mi caso se cumple; ¡y cómo! Aunque la verdad es que perderse también tiene su gracia, y preguntar y adivinar si será por esa calle o por la siguiente,... Y el caso es que yo veo tremendamente divertido perderme.




Alberto dijo
Lo mejor de perderse...encontrarse luego...
Y la incertidumbre de ¿qué me voy a encontrar?
Besos desde Granada
Alberto
16 Abril 2007 | 09:14 PM