Estrenando martes con buena cara
Hay veces que desde por la mañana las cosas parece que pintan bonito. El odiado y odioso sonido del despertador ha tenido que sonar dos veces para conseguir sacarme de la cama. Hoy aparentaba uno de esos días insulsos, un día sin más aspiraciones que dejar que pase, un día sin pena ni gloria. Me he levantado con esa sensación, pero ya se me ha pasado. Debería existir una pastillita que poder tomarnos cuando notamos que se avecina un día de esos.
Pero hay veces que no hace falta. Las nubes de mi cabeza han dado paso al sol. No sé cómo, pero ha pasado. He desayunado con mi hermana, he salido más pronto de casa y he caminado más tranquila; tanto que hasta he perdido dos autobuses. Pero no me ha importado. Tengo tiempo para perder, es mi tiempo y lo pierdo si quiero. No me he confundido de calles para llegar a la oficina. ¡El día promete!
Calle Almagro, una hora indefinida antes de la 9 am. Mis pies se mueven al ritmo de probablemente una de las mejores canciones de The Who. Canturreo en mi cabeza; muchas veces me dan ganas de ponerme a cantar en medio de la gente, subirme en un banco en Moncloa y creerme una diva del rock.
Pero no lo hago. Y cuando asoma la resignación por no ser capaz de vencer eso que llamamos pudor, me encuentro con lo que hasta ahora me ha alegrado el día. Un vendedor de flores me sonríe desde su silla plegable, le sonrío, justo cuando llego a su altura alarga la mano y me planta casi delante de la cara un tulipán. Es amarillo, los tulipanes quedan mejor si son amarillos, floreciente y el tallo rezuma esa humedad que deprenden las flores frescas. Mi mesa huele como olía el domingo cerca del Palacio Real.
¡El día promete! (bis).





javier-caspito dijo
Hay dias que se ve desde el principio lo que traerán. Aprovéchalo si sabes que va a ser bueno.
17 Abril 2007 | 11:30 AM